sábado, 9 de agosto de 2014

LA HISTORIA

La Historia podemos mostrarla como un ser vivo. Si no se le presenta como debe ser, con vida y colores a los estudiantes, dirán que les aburrió. Si quien la enseña no está vivo de verdad y sólo repite lo que le dijeron, entonces los estudiantes y las personas en general dirán que es algo repetitivo y que se tiene que aprender de memoria en lugar de analizar.

Lo cierto es que hay un protocolo para que la Historia cobre vida en los centros escolares y en los libros que pueden leer quienes ya no son estudiantes:

1- Aprende lo que vas a decir antes de ir a enseñar: el estudiante se da cuenta que no sabes o que estás mal preparado.

2- No enseñes lo que no te gusta o que no te convence como para ponerle ánimo y sólo lo haces para ganarte un sueldo.

3- No empieces pensando en tu mente que en el salón hay tantas sillas con ignorantes sentados en ellas y que tú eres el dueño del conocimiento: podría ser que la silla que usas en clases sea la que está usada por un gran ignorante y desconsiderado.

4- Empieza, eso sí, entendiendo que VAS A COMPARTIR lo que aprendiste con personas a las que harás entender amenamente que más adelante esto les será útil, no sólo para ganarse una nota hoy.

5- Narra los hechos con calma, con ejemplos. Utiliza la tecnología. Lleva libros que tengan imágenes hermosas del tema que vas a hablar. Narra los acontecimientos en orden de fecha y no le añadas ni le quites.

6- No te atrevas a "enseñar" tu punto de vista. Enseña los hechos en su trama cronológica, amenamente, con ilustraciones, videos, presentaciones, imágenes, murales. Antes de terminar el curso, entonces informa a los estudiantes que una vez que uno conoce y maneja los hechos, entonces uno se hace su propio juicio, puede llegar a sus propias conclusiones.

7- Cuando tus estudiantes están a punto de salir del Colegio rumbo a la Universidad, dedícales los últimos dos meses a construir debates, hacer crítica histórica, a traer al presente una situación por parecida a algo que se está viviendo. Nunca dejes salir de tus manos a los estudiantes sin saber para qué sirve la historia: para no cometer los mismos errores, para repetir, si cabe, lo bueno que ocurrió, o para aplicar por analogía la solución o permitir el inicio de una idea hoy día.


8- Quienes saben los hechos históricos cronológica y geográficamente pueden hablar de ellos sin cancanear con otras personas. O sea, la historia y la geografía se convierten en interesantes temas de conversación diaria y no sólo para debates en clases.

9- Enseña, eso sí, ENSEÑA a tus estudiantes a que no crean en historias blancas, doradas, grises o negras, ni que crean que el punto de vista materialista de interpretación de la Historia (a veces también el sociológico) son los correctos o únicos. Muéstrales que hay distintos análisis y que todos deben ser congruentes, sin sacarlos del contexto, y sin sacar una frase de este libro y combinarla con dos de aquel otro para decir lo que nunca existió.

10- La Historia a veces está sentada, porque requiere meditar la mejor manera de escribir la narrativa para que sea interesante, útil, amena y certera. Y esto hay que hacerlo cómodamente. Pero su asiento es de piedra para que no se duerma. A veces se la ve de pie, viendo los acontecimientos para que nadie se los cuente. Con los ojos abiertos siempre, porque no se puede escribir ni hablar de algo que no se ha visto. Casi siempre es representada como una mujer porque pare cada día un nuevo libro, un nuevo estudio, una nueva concepción. A sus pies hay espadas y coronas, signos de los reinos y los ejércitos que han pasado y a que a ella toca narrarnos sus triunfos, su decadencia y su destrucción. Y siempre con laureles en su cabeza, porque aunque hay personas que escriben mala historia, o la escriben para complacer a alguien en un momento, no pasa mucho tiempo sin que llegue alguien y descubra y corrija esos errores. Su cabeza, cuello, muñecas y dedos no llevan joyas ni atributos de poder. Su única herramienta es una pluma de ave o un simple bolígrafo hoy día. Su nombre, HISTORIA, siempre aparece en el pedestal que reposa para que nadie se confunda con quién está hablando.

Muchas personas "son incapaces de comprender que el terror sagrado de la Historia es algo que no puede crearse a voluntad. Porque es algo que ya existe, algo que no puedes aspirar a crear a fuerza de supuestas grandezas" decía Campbell Black. Y no se equivoca. Tú, yo, nosotros, debemos sentir orgullo y felicidad si entendemos que el terror sagrado de la historia es el amor a la verdad y el anhelo de construir una vida mejor sobre los cimientos que otros han ido construyendo antes.

Vladimir Berrío-Lemm
9 de agosto de 2014. Panamá.
Escultura L'Histoire, de Julien Causse, Francia.

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